La preparación para el kínder casi no es académica. Un niño que puede quedarse sentado quince minutos, seguir una instrucción de dos pasos, manejar un cierre y su lonchera, y despedirse de usted sin drama, va a tener un septiembre más fácil que un niño que ya sabe leer.

Todos los años, más o menos en febrero, los papás empiezan a preguntarme si su hijo de cuatro años va atrasado. Casi siempre la respuesta es no, y casi siempre están preguntando por lo que no es. Preguntan por las letras. El primer mes de kínder no se decide por las letras.
Las cinco que importan
- Quedarse sentado quince minutos en algo que no eligió. Practique con un libro a la hora de dormir, no con una pantalla.
- Seguir una instrucción de dos pasos: «pon tus zapatos en la canasta y tráeme tu vaso». Dos pasos, una sola vez, sin recordatorio.
- Las manos: tijeras, pegamento en barra, botones, cierres, la tapa de la lonchera, una bolsita de jugo. Un niño de cinco años que no puede abrir su propia comida come menos y pide ayuda veinte veces al día.
- Decir en voz alta lo que necesita, a un adulto que no es usted. «Necesito ir al baño». «No tengo lápiz». Esta es la que evita que un mal día se convierta en una mala semana.
- Despedirse en la puerta. Adiós corto, las mismas palabras siempre, y se va. Quedarse lo empeora, no lo mejora, y cualquier maestra de kínder le dirá lo mismo.
Y las letras
Sí importan, pero menos de lo que uno cree y de una manera más limitada. Escribir su propio nombre, reconocerlo impreso, conocer la mayoría de los sonidos de las letras y contar hasta veinte objetos es suficiente. Un niño que llega con eso y con las cinco habilidades de arriba va a estar bien. Un niño que llega leyendo pero que no puede pedir ir al baño, no.
Si en su casa se habla español
Sígalo hablando. El peor consejo que se les da a las familias hispanohablantes en esta ciudad es cambiar al inglés en casa para «ayudar» con la escuela. No ayuda. Un primer idioma sólido es la base sobre la que se construye el segundo, y un niño que pierde el español a los cinco años casi nunca lo recupera. Dígale a su escuela qué idiomas escucha su hijo en casa y pregunte si el plantel tiene programa bilingüe o de doble idioma.